lunes, 2 de abril de 2018

MI HERMANO DIJO QUE ERA LA SAYONA


No sé si sólo es una costumbre mía, de mis familiares y de mis amistades, no lo creo. Desde pequeño siempre me ha gustado escuchar narraciones reales sobre apariciones de espantos y espíritus. Nunca perdía la oportunidad de sacarle una de estas vivencias a quien le haya ocurrido. Yo mismo tuve mis propias experiencias, ya siendo adulto. Desde mi abuelo, padres, pasando por tíos, primos, amigos o hermanos he conocido diversas historias que le suben a uno la adrenalina y le ponen la piel de gallina. Es emocionante aunque luego no se logre conciliar el sueño por la noche.

Como es algo común del gentilicio venezolano, traigo un determinado número de historias que en realidad han sucedido y desde hoy voy a compartir con ustedes.

MI HERMANO DIJO QUE ERA LA SAYONA


Siendo aún muy jóvenes, ni siquiera adolescentes; mi hermano no había sido bautizado y en ese tiempo le sucedieron varias cosas extrañas. La que más recuerdo fue la que él relató como la aparición de la sayona. Aunque a mi jamás me había sucedido algo así, sin más pruebas que con la narración de los hechos le creí.

Dormíamos en un mismo cuarto mi hermano, una hermana, una prima y yo. Mi hermano cuenta que todos nos habíamos dormido excepto él. Acostumbrabamos a dormir con la puerta del cuarto abierta. Explica que en un momento se reflejó en la puerta una imagen como la de las brujas que suelen aparecer en los dibujos animados, donde resaltaba el sombrero grande de punta. Esa figura, desde el exterior del cuarto, empezó a reírse a carcajadas y luego lloraba desconsoladamente. Así alternaba esas dos expresiones de sentimientos. Mi hermano cuenta que empezó a llamarnos, saltaba de cama en cama tratando de despertarnos pero asegura que le fue imposible. En el desespero optó por acostarse y taparse la cabeza. Dejó de escucharse y pensó que todo había pasado, pero al descubrirse el rostro la imagen seguía ahí, reflejada en la puerta. Aún con su juventud pensó en que debía rezar y empezó el Padre Nuestro. Mientras rezaba se quedó dormido en un profundo sueño y al otro día nos contó lo sucedido.


Esto no sucedió en el llano, ni en medio de la oscuridad del monte. Sucedió en una casa y en plena ciudad. Misterios sin sentido y sin explicación.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario